Pero hay que acostumbrarse, donde había ríos ahora hay autopistas, lo poco que queda de monte está estrictamente vigilado, y las piernas, o el cuerpo entero, pesa mucho más que antes. Ir a la playa es una religión, y bañarse en el río es de bárbaros.
Hoy fuí con mi chico a uno de esos monasterios de postal, con sus cuevas y cascadas, su camino señalizado y su tiendita de recuerdos. No muy lejos, en el valle, podían verse las aguas tranquilas de un río entre las rocas, formando pequeñas balsas a su paso; y en una de ellas, un grupo de muchachos en bañador refrescándose jovialmente.
Esos ríos están ahí, sólo falta recordar cómo llegar. así que me he propuesto recuperar este blog para dedicarlo a la búsqueda de esos ríos, y compartir esa información. Son bienvenidas todas las sugerencias, fotos o impresiones que podáis aportar.
¡un abrazo!
Ver Riells del Fai, cerca de Sant Feliu de Codines. en un mapa más grande

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